La lacra del maltrato de género

En este pasado mes de Noviembre he visto infinidad de campañas contra el maltrato de género, iniciativas de cadenas de televisión, mensajes y vídeo mensajes en redes sociales algunos, debo decir, con un contenido potente y claro contra la violencia machista.

En algunos medios, siguen coleando este mes de Diciembre con la campaña, pero en otros parece que tan solo se recuerda cuando hay otro caso, cuando una mujer es atacada o, aún peor, cuando se recibe la fatídica noticia de la muerte por asesinato de otra mujer “victima” y lo pongo entrecomillado, porque, no es tan solo esa mujer que ha perdido la vida la victima, las victimas son sus hijos, padres, hermanos, amigos, ellos no han perdido físicamente la vida, pero se les arrebata sin remedio un poco de su existencia. Con esto, quiero decir, que las campañas y los días internacionales contra la violencia de género o contra el maltrato, son totalmente inocuos si no hay una continuidad diaria.

Por desgracia, vivimos en una sociedad machista que, hasta hace pocos años, trataba a la mujer como mero objeto, como una posesión del hombre, como un valor añadido a la merced del espécimen masculino del hogar. En muchos aspectos sociales y jurídicos eso no ha cambiado, esta lacra es de raíz, de los orígenes de nuestra cultura y su abolición pasa por ir más allá de un simple recuento anual de las victimas, o un recordatorio del teléfono de la ayuda a las víctimas de maltrato el 016, cada vez que una mujer es arrebatada de la vida de sus seres queridos, pasa por controlar más a los acusados por malos tratos, por proveer de más medios a la justicia y policía, por proteger de forma más eficaz a las víctimas, aquí me gustaría hacer un inciso, ¿De verdad piensa alguien que una orden de alejamiento es barrera para una persona que quiere agredir a otra?, no es más que una pregunta retórica, porque creo que la respuesta la vemos cada dos por tres en las noticias, hecho el inciso, el punto más importante en la protección de la victima es, sin duda, la implicación ciudadana en este problema. No podemos desoír un grito fuera de tono, no podemos callar una amenaza, no podemos mirar a otro lado cuando se produce un golpe.

corazon roto

Hay que auto-educarnos en la implicación directa contra la violencia de género, sea del cariz que sea, verbal, intimidatorio, físico, a la mínima sospecha hay que prevenir, estar atentos y no olvidar, que lo que pasa en la puerta de al lado, lo que, en teoría, no nos concierne, podría poder pasar a nuestra madre, a nuestra hermana o a nuestra hija. No actuar, es ser cómplice, es ayudar al agresor a que siga con su vida tranquilamente, mientras su víctima sufre, es no proceder con el deber de auxilio o al de información de un delito, que en otros casos, se considerarían como delito en sí, pero, y volvemos a lo que decía de la falta de protección legislativa sobre el tema, nadie te acusara de cohecho por no informar de un mal trato, de complicidad, de protección a un delincuente, delitos claramente tipificados en nuestra ley para otros casos, por ejemplo, no informar de un delito de robo, o dar cobijo a un delincuente.

Como he dicho antes, el mal de la violencia de género esta en la raíz de nuestra sociedad, hasta que no mejoremos nuestros cimientos, el árbol seguirá creciendo torcido, sus ramas seguirán siendo desiguales y sus frutos darán semillas corrompidas por el mismo mal. Para nada sirven campañas de un mes, días contra la violencia ni nada semejante si nuestra base se cimienta sobre terreno con un sustento débil, si la educación que damos a nuestras nuevas generaciones es de control sobre la otra persona, si la comunicación entre los miembros de una familia es escasa o nula, en algunos casos, si seguimos dando importancia máxima a los logros de nuestros deportistas masculinos, mientras nuestras féminas hacen 10 veces más trabajo con poca o ninguna repercusión social, si siguen habiendo brechas salariales entre hombres y mujeres, si se siguen permitiendo casos de abusos de poder y sexuales en muchísimos ámbitos de nuestra sociedad, si en los casos de violación tiene que seguir siendo la víctima la que demuestre que ha sido violada y no los agresores que demuestren su inocencia, mientras todo esto no cambie, para nada sirven.

Probablemente poca gente se dedique a leer este artículo, menos lo compartirán, pero si consigo que una persona se pare a pensar un instante en que haría si se encuentra con un caso de malos tratos en la puerta de sus vecinos, me daré por satisfecho, porque lo que más necesita esta lacra, es la concienciación social, la actuación ciudadana, porque y sin querer denostar el trabajo de los cuerpos de seguridad del estado, ellos están desbordados y las medidas cautelares son, sencillamente, irrisorias, no por la intención, que es buena, pero si porque, como expresé con anterioridad, el agresor que tiene pensado hacer daño, no lo para una orden de alejamiento.

 

Prueba de logo2

 


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