Desidia, la decadencia de la mente

Para una persona acostumbrada a hacer discurrir su cerebro, un traspiés en su salud o en su estado de ánimo, puede ser el detonante para la desidia, la dejadez, el ocaso de, ese tan preciado margen infinito de ideas. Posiblemente mucha gente no entienda, más aún en los tiempos de las RRSS, que alguien que quiere dedicar su esfuerzo emprendedor como Community o asesor de imagen para empresas pequeñas, no dedique tiempo publicando y publicando, re-posteando, subiendo fotos, artículos referenciados, etc, etc.

La vida no es una línea recta a la cual puedes anticiparte porque puedes ojear el horizonte y saber lo que te depara, ni por asomo, más bien es todo lo contrario, cuando crees ver un montículo resulta que hay un precipicio al que te es inevitable caer y dicho montículo el cual te parecía una meta alcanzable con cierta solvencia se convierte en un cumbre que si, el anterior mencionado precipicio no te ha hecho trizas, se antoja totalmente imposible de encumbrar. No hay camino fácil, ni camino imposible, no hay meta solvente ni meta inalcanzable, lo que si hay nos distintos estados de ánimo, distintas disponibilidades, tanto físicas, como psicológicas.

Aunque me considero un cabezota, sé cuando debo parar, cuando debo concentrar mis esfuerzos en otros menesteres de la vida. Nunca antepongo un proyecto a la vida, no me refiero a la vida física, sino a la vida familiar y social, si un proyecto en algún momento pone en peligro mis prioridades, lo zanjo. Tampoco soy capaz de persistir si, como es el caso, por una lesión, la cual necesita de medicación bastante fuerte, enturbia mi capacidad de discurrir de una manera lúcida y continuada. Siempre he sido consciente de que mi elección de ofrecer un estilo de asesoramiento en redes muy distinto al prototipo establecido, sería harto difícil, pero viendo el uso de las mismas, tampoco es que me de demasiada pena el no haber podido seguir adelante con mi proyecto.

Veo incultura, veo vulgaridad, veo falta de ética, uso difamatorio, falta de rigor, falta de educación, veo que es más importante un “LIKE” que ser sincero, que es mejor decir lo que la gente quiere escuchar para ganar seguidores, a decir lo que de verdad sucede, ha sucedido o sucederá. La única recompensa que buscamos es ese dedito pulgar en alto, o el corazoncito, o cualquier chorrada que pongan las redes para hacernos saber que gustamos. NO, para mí no vale todo, prefiero no poder seguir mi proyecto siendo fiel a mis principios y sabiendo que, tan solo una persona haya confiado en encargarme un trabajo, que por cierto, le está yendo fantástico y tiene sus expectativas más que cubiertas, saber que mi trabajo, mi pequeño grano de arena en el proyecto de esa persona dio el fruto esperado, hasta me atrevería a decir que más inclusive, a no tenerme que convertir en una alimaña para conseguir, a base de popularidad mal ganada, trabajos.

Si las empresas que buscan asesoramiento para sus redes, quieren buitres, lo primero que deberían saber que, lo más probable, es que sufran las consecuencias de otros buitres que, como los que han contratado ellos, tan solo sirven para vivir despellejando carroña.

Prefiero decapitar mi proyecto por haberlo llevado con la cabeza alta, que seguir con el arrodillándome ante las tendencias efímeras del momento. Cuando lo comencé, me dí a mi mismo un plazo de dos años, prorrogado por esta etapa de mi lesión de espalda, lo he alargado un poco más y, aunque nunca dejo cerrada una puerta, la cual puede llevarme en un futuro al camino que comencé hace ya casi dos años y medio, lo que si voy a hacer es dejar las publicaciones por completo, cuando acabe el plazo de suscripción de este blog en mayo de 2019, no renovarla y no perder esfuerzos en balde.

Varios han sido los que se han puesto en contacto conmigo pidiendo asesoramiento, como he explicado antes no soy de los que se aprovechan de la desesperación de otros para hacer sangre, con lo cual siempre que se me ha pedido consejo para emprender, lo he dado. Todos esos, en su momento, me han prometido trabajo, ya sea en logotipos, en segmentación de campañas, en lo que fuese, pero la palabra, palabra es, volátil hasta cuando es escrita, el valor de una palabra de un usurero, es como el de un billete de doscientos euros pintados por un niño en una clase de manualidades, bonito, pero inútil.

Agradecer a la persona que si creyó en mí, que sé, que su esfuerzo diario es el éxito de su proyecto, pero que sigue agradeciéndome de tanto en tanto, ese pequeño granito de arena que puse en su proyecto, tanto con el logotipo, como con otros pequeños trabajos. También tengo que agradecer a mi familia y amigos por intentar ayudarme con el proyecto difundiendo, cuando podían, mis publicaciones.

No es una despedida, no cierro la puerta, tan solo, como decimos en Menorca, la deix en pont, para que el que quiera, toque y pase y como siempre será bien recibido, con la atención precisa y el esfuerzo necesario para conformar un buen trabajo.

 

Mai vaig deixar una porta tancada,
mai vaig donar una hora per perduda,
mai vaig pensar que una pedra fos una excusa,
mai vaig sentir neguit per lo impossible.

Sempre he fixat la mirada a l’horitzó,
sempre he pensat amb noves metes,
sempre he deixat volar els meus somnis,
sempre he obert les portes que m’han volgut tancar.

El dia que no tingui cap sentit el que faig,
el dia que els meus pensaments no tinguin claredat,
aquest dia en veureu marxar cap a un camí nou,
deixant les portes obertes per qui em vulgui acompanyar.

 

Miguel Servera Gorgori


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